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sábado, 7 de marzo de 2009

¿Un cenicero por una bobina de SÚPER? Crónica de LUIS CARLOS PRIETO
















Luis Carlos Prieto, colaborador de la revista PESCAMAR y Sagarrista acérrimo, nos cuenta una divertida anécdota que tuvo en una tienda de pesca en la que cambió una deseada bobina de SÚPER por un cenicero, mejor nos lo cuenta él mismo

No suele ser moneda común en la mente del pescador que éste deje de pensar por un momento en su afición. De este modo, siguiendo la búsqueda de tan preciado complemento auxiliar, otra jornada tuvimos oportunidad de encontrar una tienda en situación similar, la cual, y al mismo tiempo que en el relato previo, estaba regentado por una veterana mujer que lamentaba con una cierta amargura en sus palabras la nula competencia que podía sostener con respecto a los centros comerciales.





Tras unos cuantos minutos de animada charla, ésta se ofreció a mostrarnos cuanto guardaba en una canasta de mimbre. Unos pocos tornillos, algún cepo o varios muelles, era el bagaje total que aún acumulaba en el interior de un cajón de madera, prueba manifiesta de la antigüedad del establecimiento en el que nos encontrábamos. Ahora bien, mientras observábamos con detalle las piezas existentes, dicha señora procedió a abrir otro cajón por la que asomó una huérfana bobina de un modelo “Junior” –con su correspondiente protector de línea–, algo muy difícil de conseguir a día de hoy, por lo que solicitamos precio por ella. La sorpresa, en cambio, no fue que se negase a venderla –que buen rendimiento podría sacarle a cambio–, sino el motivo que esgrimió por ello: su base le servía de punto de apoyo para colocar los balones de baloncesto en el expositor de la calle. Alucina, vecina.






De vuelta a casa con unos pocos enseres adquiridos a un precio más que asequible, barruntábamos la idea de volver con algo que sirviera de base para que esta persona diera su brazo a torcer y nos vendiese la bobina, y qué mejor para ello que un cenicero, el cual, de paso, podría servirle en el caso de que acudiese algún fumador a su establecimiento. Sí, lo cierto es que se trataba de una suposición descabellada… o puede que tal vez no lo fuese tanto.

Días más tarde regresamos a dicho local con la idea de poner en práctica semejante cavilación, y, de paso, comprobar con la ayuda de un metro extensible la idoneidad de ciertas piezas que no sabíamos a ciencia cierta su validez. Sin embargo, mientras calibrábamos el grosor de algunos de esos engranajes con ayuda de aquél, con el rabillo del ojo pudimos comprobar el creciente interés de la vendedora por dicho elemento de medida, al punto que ésta nos hizo saber que le vendría muy bien para realizar su trabajo.

Fue el primer aviso que no tuvo que esperar a que hubiera un segundo: tras ofrecerle el metro y un precio que estimase –a lo cual dejó de mostrarse remolona–, la sugerencia que el cenicero cumpliera con la doble función que habíamos previsto, consiguió que al final nos dejara la bobina –con su protector incorporado– al precio que aún constaba en pesetas. Evidentemente, ni que decir tiene que abandonamos el lugar con una mueca mezcla de alegría e incredulidad por lo sucedido. Y es que, por lo que se ve, no todo está perdido en este mundo.

7 comentarios:

Fermín dijo...

Lo que no encuentre Carlos es por que no existe.Eres un crack..
Nos vemos..
S2

Anónimo dijo...

Amigo Luis carlos, as devuelto la dignidad a esa pobre bobina, creada para el arte de la pesca, habia sido condenada, sabe dios por que cruel delito,a soportar la mayor de las humillaciones para una bobina sagarra, la de servir de apoyo al enemigo, ese deporte que muchas veces nos separa de nuestra gran aficion, el futbol, deberias ser condecorado con la mas alta distincion de los caballeros sagarristas, por tan noble acción, jeje, fuera delirios, Luis has sido participe de una historia divertida y picaresca con final feliz, un aplauso por ello compañero sagarrista,un saludo a todos nostalgicos.
Sar-Dina

Anónimo dijo...

Estupendo y curioso relato, Luis. Habrá que proveerse de ceniceros por si las moscas.


Un saludo.

Juan Urrutia

Anónimo dijo...

Gracias por las fotos Luis, fueron la pista de la posterior hazaña, que gracias a tu original iniciativa,el resto de bobinas situadas en el escaparate principal fueron salvadas y sustituidas por unos originales porta-balones, que yo mismo confeccioné añadiendo el logo de la tienda "deportes Arrate".
La tan mayor y veterana regentadora de la tienda, Carmen,accedió en un segundo intento, pero no sin una gran emoción, a cederme aquellas maravillosas bobinas, que resultaron finalmente ser 5 y no 4 como yo pensaba.
Asi que gracias por tus maravillosas "pistas" para poder terminar salvando a estas pobres bobinas condenadas de por vida.
Mil gracias.
No estaría de mas que concluyeras este relato con la nueva situación de los balones del escaparate através de unas fotos y algunas lineas de las tuyas tan esperadas.
Un saludo compañero.
Viva la nostalgia sagarril.
Aupa deportes Arrate!!.

Anónimo dijo...

Por cierto, el salvador de las bobinas Sagarra en deportes Arrate soy yo, Rubén Alonso, el sagarrista mas joven de España oculto en Bilbao y Santander.
Saludos a todos.
Buenisima labor Jose Luis.

Carlos dijo...

Pues qué bien que te haya salido la maniobra, dado que a la señora no le hacía especial gracia, pues a ver dónde y cómo ponía ella sus balones. Mucho le ha tenido que gustar tu obra, Rubén, y seguro que no es para menos. Al menos, espero que, ya que le diste las bases, no te obligara a pagar las bobinas.

Esas bobinas, vete a saber desde cuándo llevaban ahí, y ¿sabes cómo me dí cuenta de que estaban de ese modo? Pues fue un domingo de madrugada, cuando hacía tiempo dando un paseo por Autonomía, a la espera de la salida de un autobus. Ya me había llevado la bobina que cuento en el relato, pero no pensaba que hubiera más, de ahí que pidiera a Juan Urrutia que comprobase (por aquello de la oscuridad) que no estaba equivocado.

Por cierto, los parabienes, que también vayan para Juan Urrutia, al que le pedí que me hiciera las fotos del expositor. A cada cual, lo suyo.

Carlos Prieto

pd: el que quiera rescatar bobinas del modelo 46 u otros modelos pequeños, que me lo diga, que se dónde las tienen

Anónimo dijo...

Un gran saludo entonces para otro grande, Juan Uruutia, que a pesar de que no nos conozcamos personalmente, soy consciente de la gran persona que es.
Gracias también a ti Luis por el reportaje en Pesca Mar sobre Covachos, un gran lugar que aún no había visitado pese a la cercanía de su situación con respecto a uno de los lugares que me encanta frecuentar, La Arnía, aunque reconozco que el acceso a la playa es bastante "agresivo" como otros accesos por toda la costa quebrada.
Gracias a todos por los comentarios, un saludo

Rubén Alonso

Podeis encontrarme en: ruben_ac6@hotmail.com

P.D: No me importaría seguir con el rescate sagarril de bobinas, me ofrezco a recibir información al respecto.