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domingo, 2 de mayo de 2010

BRICO SAGARRA: Pintar un carrete antiguo (Por Ferran Mora y José Luis Lago)

Eliminación y renovación de la vieja pintura
Pintar un carrete antiguo

A través de nuestro mail recibimos de vez en cuando mensajes que nos piden consejo de cómo se puede pintar un carrete antiguo, rejuveneciendo dicha pieza para nuestra colección. En demasiadas ocasiones el pintado de un viejo carrete supone ya una emergencia, sobre todo cuando el salitre marino ha mermado con su poder abrasivo las piezas, y amenaza con el tiempo seguir carcomiendo una joya o carrete de gran valor sentimental. SOLICITAMOS EN COMENTARIOS UNOS AGRADECIMIENTOS POR EL GRAN TRABAJO QUE HA SUPUESTO ESTE REPORTAJE, SOBRE TODO PARA FERRAN MORA.

En estas fotos se puede comprobar el espectacular cambio tras el pintado así como la protección de un carrete muy atacado por el salitre y el óxido que es carne de deshacerse a la larga.





SE PUEDE APRECIAR LA DIFERENCIA ANTES Y DESPUÉS DEL PROCESO


Otra perspectiva del antes y después de pintar ¡IMPRESIONANTE!


Por fin, gracias a la ayuda de nuestro amigo y coleccionista vip valenciano Ferran Mora, Denia, Alicante, podemos mostrar todo el proceso con imágenes que él ha tomado paso a paso, lo supone toda una guía práctica de gran valor para todos los sagarristas. Además, los carretes pintados que se muestran son del también sagarrista y coleccionista vip catalán Luis Cuervo, que solicitó a Ferrán la revitalización de estos carretes cuyo resultado cómo podéis ver, es espectacular. Como todo en la vida, nadie nace enseñado, y os aconsejamos que antes de meteros en estos barrizales, practiquéis primero con un carrete que no os tenga mucho valor, o incluso que esté inservible, a modo de experimento. El debut en esta técnica requiere de cierta maña y destreza que no todo el mundo tiene, además de práctica y si es posible ser un “manitas”, por lo que lanzarse a la torera puede provocar un desaguisado en alguna pieza de valor de coleccionista. Bienvenidos a esta técnica que puede convertir un viejo cacharro en todo un modelo que parezca recién salido de la fábrica, o simplemente con este brico se puede cambiar de color un carrete para decorarlo a nuestro gusto.



Texto: Ferran Mora y José Luis Lago García
Fotografías: Ferran Mora / Luis Cuervo /Enric Padrós
Asesoramiento extra: Pedro de la Sen / Enric Padrós i Casanova
Noticia editada por José Luis Lago

Este reportaje se publicará en un futuro en la revista PESCAMAR, por tanto está sujeto a derechos de autor y no se permite su reproducción parcial o total salvo autorización de “Nostálgicos Sagarra”



Herramientas necesarias



Antes de ponernos manos a la obra, conseguiremos todo este material.



a) Decapante
b) Imprimación

c) Pintura
d) Lija

e) Disolvente
f) cinta pintor “carrocero”
g) Guantes de plástico para las manos
h) Mascarilla para la boca y gafas de protección

i) Herramientas para desmontar los carretes: destornilladores, llaves, alicates pequeños…
j) Compresor con pistola pequeña o en su defecto un spray de pintura

k) Ropa vieja para evitar manchas de pintura y de los productos abrasivos


Protegerse no está de más



Tened muy presente en todo el proceso la utilización de guantes para las manos, mascarillas para la boca para evitar vahos y vapores provocados por productos químicos o pinturas. Además el uso de guantes del estilo de cirujano en la limpieza de las piezas –y resto del proceso-evitará que la grasa de los dedos impregne el metal, y que al pintar se queden fijadas nuestras huellas dactilares en pequeños relieves. Proteger la vista no sobrará, los que lleven gafas de corrección, y los que no pues las típicas de trabajo que venden en las ferreterías.También es vital trabajar en ambientes con aireación, nunca en cuartillos reducidos para evitar efectos nocivos en el organismo de los productos químicos. Por otro lado es muy recomendable el evitar zonas de trabajo con polvareda, corrientes de aire, evitando trabajar en balcones o aire libre en días con viento, pues todas las partículas del polvo se pueden impregnar en las piezas a pintar tanto en el proceso previo, como durante el propio pintado. Dichas impurezas pueden quedar fijadas en los carretes al aplicar la pintura.


EL PROCESO CONSTA DE CUATRO FASES
1. LIMPIEZA- DESENGRASE

2. DECAPADO

3. IMPRIMACIÓN

4. PINTADO



PASO 1. Desmontaje de las piezas, limpieza y desengrase


Desmontaje de las piezas



Antes de pintar en sí, vamos a comenzar con los primeros pasos que consisten en preparar bien las piezas para sus posteriores procesos. Será un proceso más laborioso que el pintado en sí. Lo primero de todo, como en tantos trabajos de pintura, será desmontar el carrete en el mayor número de piezas posibles para pintarlas independientemente, y proteger con cinta aquellas zonas o partes complicadas de desmontaje para quedar preservadas del impacto del chorro de la pintura. En el caso de un carrete, su desmontaje requiere cuidado y cierta práctica, así como conocimientos de la mecánica del mecanismo de su funcionamiento. La primera separación se realizará con las piezas fácilmente desmontables como la bobina o manivela, apartando totalmente piezas metálicas o de plástico que no se vayan a pintar como arandelas, salientes, pomo de manivelas, tornillos…. También los guia hilos o pick up metálicos serán destornillados si es posible



El desarmado de la parte interior del carrete únicamente está reservado para personas habituadas y con ciertos conocimientos mecánicos, por lo que lo mejor será simplemente tapar aquellas zonas susceptibles de impacto de pintura con cinta de pintor ,trozo de papel de periódico o simplemente con plástico, preservando que la presión de la pistola o spray le hagan llegar hasta allí gotas de pintura que pueden dañar o atrofiar su mecanismo mecánico. En caso de querer desmontar más piezas para conseguir mejores resultados en zonas interiores, siempre habrá que anotar y numerar todas ellas, o utilizar la hoja de despiece que viene en la caja del carrete, buscarla por Internet o con los Sagarra, en este blog. En caso de no disponerlo incluso se puede realizar un croquis en un papel. Con estas medidas, evitaremos que al final nos quede en la mesa un puzzle indescifrable con un montón de tornillos, muelles, accesorios…que no sepamos como recolocarlos, y que incluso pueda dejar inservible el carrete al no saber remontarlo, por lo que al final se tenga que ir a un taller a que lo arreglen o vuelvan a armarlo. En resumen: desmontar lo que es más fácil y sencillo para cada uno, tened claro lo que se desmontó, y no complicarse si no se está preparado, pues puede ser peor el remedio que la enfermedad.



Desengrasado

Una vez hay ya tenemos todas las partes posibles del carrete desmontadas, en la medida de los posible debemos desengrasar por completo las piezas que vayamos a pintar. Hay que tener muy en cuenta que la grasa y la pintura no son compatibles, y que los restos de grasa que no se han eliminado y perduran por las zonas a pintar, producirán un resultado chapuza. Normalmente se desengrasa con gasolina y una brocha. Enric Padrós nos comenta cómo él lo realiza con un petróleo “para quemar” que es menos oloroso que la gasolina, y que también sirve para este menester. Después de este proceso, a las piezas se les dará un baño de agua tibia para quitar la acción abrasiva de petróleo o gasolina, y se escurrirá totalmente con la ayuda de un secador, que además con el chorro de aire accede a zonas interiores del carrete.


En un recipiente tipo barreño se añade un poco de gasolina-o petróleo de quemar- y con el cepillo se limpian las piezas con sumo esmero, tratando de eliminar por completo todo el lubricante que pudiera haber, incluso en las partes que no van pintadas como el alojamiento de la rueda en la tapa. Si no desengrasamos por completo hay peligro que salga de nuevo el lubricante, bien por expansión o presión del aire de la pistola en el momento del pintado.
Una vez ya se ha limpiado, se volverán a sumergir en gasolina y se observará si la gasolina queda completamente clara. En caso que las piezas sigan oscureciendo el carburante, se repetirá el proceso tantas veces como haga falta. Es imprescindible que todo quede bien pulcro y limpio para que las impurezas no queden impregnadas durante el proceso de pintado. Cuando ya estén bien limpias las dejaremos secar, siempre evitando que el polvo invada la pieza.


Gasolina sucia, señal que quedan restos de lubricante


Gasolina limpia, sinónimo que no quedan vestigios de grasa


Obviamente, antes de proceder a la limpieza se habrá desmontado el carrete y separado las piezas que no vayan pintadas, teniendo en cuenta que hay piezas de plástico o madera que jamás deben ser mojadas con gasolina, por ejemplo, el pomo de la manivela o el tapón del freno. Éstas se pueden limpiar con agua caliente o preparados específicos para estos materiales y sacando sus impurezas suavemente con un estropajo o trapo



PASO 2. El decapado




El decapado consiste en eliminar la pintura vieja de las piezas. Cuanto más eliminemos esta capa ya caducada, mejor quedará el resultado final. Los productos utilizados para el decapado son muy abrasivos, requieren del uso de unos guantes preparados para esta manipulación y evitar sus efectos secundarios, gafas para proteger los ojos y ropa vieja para evitar manchas en prendas de uso común. También este proceso requiere especialmente que se realice en sitios aireados. Los rastros de la pintura original forman ya de por sí un relieve que hay que excluir totalmente de las piezas. Normalmente se emplea un decapante líquido o en forma de gel, que podemos encontrar en cualquier droguería o tienda de pinturas. Es más rápido y eficaz que si lijáramos las piezas.


Este producto se aplica directamente sobre la pintura con un pincel y se deja reposar según el tiempo especificado por el fabricante, dependiendo de la naturaleza de la vieja pintura,
Una vez que se haya reblandecido suele salir con facilidad. ¡Una advertencia muy especial! No debemos emplear objetos punzantes para eliminar la pintura, ya que podríamos dañar el carrete y rayarlo, se repasa suavemente con un cepillo metálico y se acaba la limpieza con lanilla de acero.

Una vez que se haya eliminado totalmente la pintura limpiaremos de nuevo las piezas, las secaremos y repasaremos todas las piezas con lija de grano fino para eliminar cualquier aspereza que pudiera quedar, ¡y ya estarán listas para imprimar!


Aquí podemos ver el aluminio completamente desprotegido

Aquí ya se ha protegido las partes que no van pintadas






PASO 3. La imprimación


Este proceso es determinante en el acabado final pues de él dependerán algunos factores, principalmente que tenga un mejor agarre la pintura de acabado. Aunque también sirve para resaltar donde están los fallos de la pieza a pintar, pudiendo dar un remate más refinado a dicha pieza.


Se puede emplear una imprimación húmedo sobre húmedo o las convencionales, en las que hay que esperar que se sequen y proceder a dar un lijado con una lija de grano muy fino (de 800, por ejemplo), estas imprimaciones deben ser específicas para el aluminio o metales no férreos.

Aquí se pueden ver las piezas recubiertas de imprimación





PASO 4. El pintado


Compresor y pistola: resultado final “fino-filipin
o

El problema principal cuando llegamos a la fase de pintado es conseguir de algún modo un compresor, o lo que es lo mismo, un motor que proporciona un chorro de aire continuo y constante para lanzar la pintura de manera fluida por la boquilla de la pistola. No es necesario que dicho compresor sea un modelo muy grande o potente, ya que las piezas a trabajar son pequeñas. A tener muy en cuenta que este artefacto es relativamente caro, por lo que lógicamente no compensa su adquisición para el pintado de unos pocos carretes, si no que está destinado a profesionales o personas que lo emplean habitualmente, como forofos del bricolage. Una solución es contactar con alguien conocido, como un amigo, que disponga de él, pero evidentemente mucha gente no conocerá a nadie que disponga de este aparato.


Un compresor pequeño ya es suficiente



En taller de pintura

Otra opción es dirigirse a algún taller de chapa y pintura o pintor profesional, y acordar un presupuesto, bien por ceder su uso a uno mismo durante la fase de pintado en sus instalaciones, o que dicho trabajo lo hagan ellos mismos. Hay que comentarles que la tarea se trata de poca cosa, para piezas pequeñas y que será una labor rápida, quitándole importancia, para que no suban el precio.

Seguro que en la mayoría de los casos nunca habrán hecho un encargo de este tipo y no tendrán una referencia de cuanto cobrar. Tendréis en cuenta que la mayoría de los pintores o chapistas os harán este trabajo siempre que no les perjudique su ritmo habitual o les lleve mucho trabajo. Cada vez que realizan una nueva labor, o cambio de color de pintura para empezar otro encargo, tienen que limpiar todos los útiles, por lo que lo ideal es aprovechar un trabajo que estén haciendo-por ejemplo en el momento que esté pintando un coche de rojo- para pintar nuestras piezas de este color.
Si les pides así de sopetón un color determinado, seguro que al final te vale más la mecha que la dinamita. Otros artesanos que nos pueden solucionar esta fase son los que se dedican al aerógrafo, que más bien son auténticos artistas que plasman sus dibujos en motos, coches, cascos, tablas de surf….y que disponen también de pequeños compresores, suficientes para piezas pequeñas como las de un carrete.

La pistola no tiene que ser muy grande pues trabajamos piezas pequeñas



Spray, alternativa asequible y barata pero con limitaciones

Si la posibilidad de tener acceso a un compresor se complica, o el presupuesto de los chapistas o pintores son desproporcionados, siempre estará la opción de pintarlo uno mismo con un spray de pintura que cuesta unos pocos euros.

CARRETE PINTADO A SPRAY POR ENRIC PADRÓS


Hay que tener en cuenta que el resultado nunca será tan fino y el acabado final tan meticuloso como el realizado mediante un compresor. La boquilla del bote no es regulable, por lo que el chorro sale según el diámetro del agujero de expulsión de la pintura ya impuesto desde el fabricante. Factores como la distancia desde donde se aplica, un correcto agitado del bote de manera constante para no perder la acción del gas interior del bote (según recomendación del fabricante), no utilizar los primeros chorros pues en las primeras presiones el flujo de disparo son inestables, y practicar antes de su aplicación en papel, cartones o cualquier objeto que íbamos a tirar, favorecerán su mejor pintado. No obstante, pese a sus evidentes limitaciones, es una opción barata, así como la alternativa a la falta de compresor.




CARRETE PINTADO A SPRAY POR ENRIC PADRÓS

También hay que tener en cuenta que en el caso de los spray la gama de colores está más limitada que con la pistola, donde podremos escoger el tono más adecuado al color original del carrete, además que en el taller de pintura nos pueden hacer la gama a medida. Nuestro amigo y coordinador de Nostálgicos Enric Padrós pinta algunos de sus carretes viejos con esta técnica a la que ya le ha cogido práctica, y consigue también unos resultados aceptables, además de personalizar sus carretes con tonos verdes. Lo hace en la terraza de su casa, buscando un lugar amplio, aireado y sin peligro de “motear” la pared de casa.


CARRETE PINTADO A SPRAY POR ENRIC PADRÓS

Él no es partidario de pintar los carretes si no es estrictamente necesario, pues siempre el
original será el auténtico. Pero a veces es imprescindible, sobre todo con piezas muy atacadas por el salitre, donde es urgente tomar medidas si no queremos que dentro de unos años el carrete acabe totalmente destrozado e inservible por la implacable acción del óxido que no se detiene.



MÁS FOTOS DEL "ANTES Y EL DESPUÉS" PARA QUE VEAIS RESULTADOS

De un carrete con pinta de ser destruido por la corrosión, conseguimos un modelo que parece prácticamente nuevo





¿Cómo lo hizo Ferran?

En el caso del carrete Aimsa que mostramos, Ferrán aplicó pintura de textura martelé titanlux verde claro retocado con verde medio, con una disolución al 10 por ciento, y utilizando un disolvente específico “mr” , a temperatura ambiente de 17 grados con una distancia entre boquilla y pieza de 25-30 cm con presión de aire 1´5 Kg. cm2
Hay que tener en cuenta algunos factores: a más temperatura más cráter, a más disolución cráter más grande, en este caso interesaba cráter medio. La temperatura la proporciona el ambiente donde esté almacenado el bote, o por la época más fría o caliente en la que estemos.
No podemos comparar el anodizado tintado con el pintado, ya que éste está inmerso en el propio carrete y en cambio la pintura es una capa superficial que lo cubre.
Es muy difícil que un carrete pintado conserve íntegra su pintura original a través de los años, por lo que carretes antiguos de varias décadas suelen tener problemas de pintura, incluso si fueron poco utilizados.

Una vez hayamos pintado nos quedará el montar de nuevo el carrete ¡Os deseamos suerte en este cometido y que todas las piezas encajen de nuevo!
Bueno, éste ha sido el bricoconsejo de cómo pintar un carrete antiguo con la fórmula “FERRAN MORA”, complementado con los sabios consejos de Pedro y Enric. Esperemos que os sirva para algunos tomar vuestras iniciativas, y a lo mejor encontráis otro sistema o variedad de esta técnica. Si alguien se anima a hacerlo, esperamos vuestras fotos, sobre todo con el “ANTES” y el “DESPUÉS”, que cómo en este caso de Ferrán, se pueden ver los espectaculares resultados. Este ha sido un brico muy demandado, y por fin lo publicamos. También estamos preparando otros reportajes de Pedro de la Sen y Enric sobre este tema y cómo lo hacen. En el caso de Enric el proceso es con spray, y aunque en ambos casos la técnica sea muy similar a éste, siempre darán nuevas ideas y otra perspectiva de este tema tan importante en el sagarrismo y coleccionismo de carretes. Esperamos vuestros COMENTARIOS y también en ellos si alguien ya hizo este proceso alguna vez.

2 comentarios:

Gabriel Salvador Figueroa dijo...

Tengo un mod. 51, en principio este carrete es negro pero ahora es de un color gris oscuro, no tiene salitre ni oxidación alguna, solo algunos arañazos de haberlo apoyado en las rocas o en el suelo, este carrete me lo dio mi tío, que no es lo que se dice demasiado cuidadoso con su material de pesca, de ahí los pequeños arañazos.
Mi pregunta es: ¿Merece la pena pintarlo?

Anónimo dijo...

Os Felicito por publicar el presente artículo !!!!!! Realmente una Verdadera Biblia respecto a la recuperación de un carrete !!!! MUY BUENO !!!!

Jorge Omar Santo Scorpino

ARGENTINA